10.01.2009

Mio

Desde que conosco a Yarela las cosas han transitado por los caminos justamente deseados. Un poco, seguramente, fue por su demostrada capacidad de tener fé y otro poco por la magia con la que ennoblece y maravilla las cosas mas simples. Cuando la conoci, admito que solia ser de las personas que, a falta de victorias, se vanagloriaba de sus derrotas justificando en la pesades de una mirada triste un encanto que, desde que conosco a Yarela, se ha ido desvaneciendo.
Ademas de barba y pelo largo, y varias arrugas y muchas pero muchas aventuras con Yarela hemos sabido formar un hogar, un lugar a donde volver, como solia decir papá, cuando me hablaba del futuro. Un lugar a donde dejar organizado los libros, los papeles y los zapatos, un lugar que cuidar y que nos va a acompañaar vivamos donde vivamos, por que el hogar viaja con nosotros. Y en esa fantasia, en esa comunidad de milagros chiquitos y de colores, hemos dejado espacio para que crezca entre nosotros Morena que es, de los milagros, el mas puro y el mas magico.
Y no se por que comparto esto, quizas por que tengo la ilusion de que Yare lo vea y se enamore un poco mas de mi, quizas por que tambien quiero sorprenderla con algun buen gesto y tambien por que son las 5 de la mañana y de repente se me dio por agradecerle a Dios las bendiciones y (si se me permite) decirle que estamos a mano, que ya podemos hacer las paces.

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